Epílogo.
3 años después.
Matías se encontraba muy alegre al notar como su casa que antes era un espacio frío y solitario, hoy es un lugar lleno de personas que se convirtieron en su familia y a las cuales no quería dejar ir. Pues con ellos aprendió a amar las risas infantiles de todos los pequeños correteando a su alrededor, y los diálogos emocionantes de Tobías, de Luisa y de su amada, quién sin importar todo lo que hizo para apartarla del cártel no quiso dejar de acompañarlo a cada entrega.
Y aun