Capítulo 77. Recompensa.
El aire en el camarote se volvió tóxico. Massimo sintió el peso de la pistola en su cintura, pero sabía que desenfundarla sería un error. Si mataba al capitán en medio del Atlántico, la tripulación se amotinaría y los tirarían a los tiburones.
Tenía que negociar. Y tenía que hacerlo sin dinero.
—No te los van a pagar —dijo Massimo, con una voz tranquila que contrasta con el caos en su mente—. Si crees que el FBI te va a dar un maletín con diez millones, eres más estúpido de lo que pareces.
La s