Capítulo 76. Aire tóxico.
Massimo y Renzo se movían por la cubierta lateral del Estrella del Norte como dos sombras deslizándose sobre una mancha de aceite. El barco era un laberinto de óxido y acero, una bestia industrial que gemía con cada embestida de las olas contra el casco.
No había luna. La oscuridad era casi absoluta, salvo por las luces de navegación reglamentarias, verde a estribor, roja a babor, que teñían la lluvia fina de colores fantasmales.
—Mass, esto no me gusta —murmuró Renzo, caminando un paso por det