Capítulo 72. Ya todo acabó.
Renzo la soltó un milímetro. Apenas lo suficiente para mirarla a la cara.
Sus manos inmensas bajaron por la espalda de ella. Apretó la tela del vestido negro de algodón. Agarró su cintura con una fuerza posesiva y absoluta.
Bajó la cabeza de golpe. La besó.
No fue un beso suave de alivio. No hubo romance. Fue un choque de dientes brutal. Un impacto físico necesario para confirmar que la sangre seguía corriendo por sus venas.
El sabor a humo oscuro, a polvo de cemento y a sudor frío se mezcló en