Al llegar a la mansión, la casa se sentía diferente, con las decoraciones de Agatha.
Leandro bajó la pintura del auto y miró a Agatha.
—¿Dónde crees que podría ir esta?
—Podríamos ponerla en el pasillo de la habitación.
—Sí, me gusta la idea, aunque ese lugar donde dejaste un espacio también estaría perfecto.
—Ah, no, ese lugar ya no está libre, mira.
Agatha tomó su mochila y sacó una pequeña cajita.
Dentro había una foto de la noche de negocios que tuvieron, la misma que sacó la prensa.
Ella l