Anna despertó tarde aquella mañana, con la piel aún tibia de la pasión de la noche anterior. Extendió la mano sobre la cama, buscando a Lio, pero el espacio estaba vacío, aunque había una pequeña nota y una rosa, ella sonrió al sentirse tan enamorada. Se levantó despacio, con una sonrisa tranquila, él estaba en la oficina. Tomó su celular y escribió un mensaje, con el corazón lleno de ilusión:
"¿Almorzamos? Pasaré por tu oficina."
No sabía que, en ese instante, el mensaje caía en las manos equiv