Mundo de ficçãoIniciar sessãoMichelle estaba en su habitación, frente al espejo, ajustándose el saco por décima vez.
Respiraba hondo, pero el temblor de sus manos lo delataba.
Carmen apareció en la puerta, con esa sonrisa suya que calmaba tormentas.
—Mi niño, respira —le dijo con ternura.







