La mesa estaba lista desde hacía rato.
Copas de cristal alineadas con precisión, botellas de vino respirando abiertas sobre el aparador, platos servidos con cuidado y velas encendidas que bañaban el comedor con una luz cálida. No era una cena cualquiera. Se sentía en el aire, como un secreto demasiado grande para seguir guardándolo.
Poco a poco, la mansión comenzó a llenarse de voces y pasos.
Cristian y Luz fueron los primeros en llegar, él con una sonrisa confiada, ella tomada de su brazo, rad