Las puertas de la clínica se abrieron de golpe mientras Lissandro corría al lado de la camilla que avanzaba a toda velocidad por el pasillo iluminado. El sonido de las ruedas contra el suelo pulido se mezclaba con los jadeos de Anna y las indicaciones rápidas del personal médico. Todo estaba ocurriendo demasiado rápido.
—Tranquila, pequeña, todo saldrá bien, estoy contigo —decía él sin soltar su mano, caminando casi trotando para no perder el ritmo.
El tiempo había pasado volando. Apenas una ho