Mundo ficciónIniciar sesiónEl pasillo del orfanato estaba tranquilo.
Las voces de las niñas se escuchaban a lo lejos, y Leandro avanzaba con paso firme, su habitual sonrisa traviesa dibujada en los labios.
No tardó en encontrarse con Lucciano, que salía de la oficina con una carpeta en la mano.<







