Luz abrió la puerta de su departamento con un vestido largo color Azul, el cabello suelto y ondas suaves cayendo sobre sus hombros como una cascada de oro. Cristian, que entró por la puerta, quedó sin palabras.
Silbó con una sonrisa pícara.
—Wow… te ves hermosa, muñequita. Vas a opacar a la novia.
—No digas bobadas —respondió Luz riendo—. La novia siempre debe ser la más hermosa. Por eso se acostumbra a tirar vino sobre alguna invitada que vaya de blanco… nadie puede ir de blanco más que la no