88. RESCATADA POR SU JEFE
Se hace un silencio después de que Ariel Rhys declarara eso. Todos se quedan observando como la lujosa limusina se aleja con ellos seguida ahora, no de uno, ni de dos, sino de cuatro autos de guardias que aparecieron de la nada. Bajando todos sus ocupantes, corriendo amenazantes, al ver cómo el pueblo había rodeado la limusina de su jefe, y a éste discutiendo con alguien.
En un momento alejaron a todos de Ariel, con sus armas afuera. Apuntaron a todos, que retrocedieron asustados, y a la vez