Mundo ficciónIniciar sesiónMientras Ariel conducía en silencio, concentrándose en mantener el auto estable, sus ojos se deslizaban ocasionalmente hacia el retrovisor. Ahí estaba Camelia, dormida en el asiento trasero, con su respiración pausada que sonaba como un eco de la calma que, por fin, parecía haber conquistado sus vidas. En su mente, los recuerdos de los últimos años se desplegaban vívidos, deteniéndose especialmente en aquella noche de San Valent&i







