358. DEBEMOS TENER PRIORIDADES
Camelia se detuvo para mirar con curiosidad a sus guardias de seguridad. Había algo ese día que la desconcertaba. Ellos siempre la trataban con respeto y cariño, pero podía ver que estaban muy molestos, aunque se esforzaban por controlarse.
—Ya le dije que ella vive bien y que los padres adoptivos no le hacen nada —intervino Ernesto, apoyando a su compañero—. Puse un guardia de jardinero, quien dice que ella no para en la casa, que se escapa todo el tiempo y que ellos no le hacen nada. No se de