Mundo ficciónIniciar sesiónCamelia abrió los ojos en la penumbra del camarote, donde la ventanilla permanecía cerrada. Le parecía que había dormido una eternidad, aunque el tiempo había perdido todo significado. Las lágrimas brotaron de sus ojos, incontenibles, empapando la almohada que abrazaba como único consuelo. Su cuerpo dolía, pero era su alma la que estaba destrozada.
Se acurrucó más en la cama, preguntándose por qué el dest






