Mundo ficciónIniciar sesiónPedro se puso de pie, maldiciendo. Tenía la ilusión de que si lograban decirle dónde estaba su hijo, podrían salir de allí, al menos regresar a la cárcel. Mariela comenzó a llorar, diciendo que debieron vender a Camelia cuando aquel tipo le ofreció mucho dinero. Pedro se había puesto a regatear y el hombre se echó para atrás. Ahora estaban metidos en todo ese lío por culpa de ella.
—Es que el otro,






