Camelia llegó a su casa acalorada, debatiéndose entre hacer lo correcto o ceder a la petición de su CEO. No puede olvidar las sensaciones que le provocaron los labios de Ariel sobre los suyos. Además, siente un poco de culpa; cuando ella lo necesitó, él la ayudó. ¿Por qué no podría hacer ella lo mismo? Después de todo, no tiene novio, no debe rendir cuentas a nadie, es mayor de edad y no puede negar que Ariel es un buen amante.
Fue muy delicado al convertirla en mujer; estuvo atento todo el tie