Camelia habló de frente y sin miedo. Quizás no fuera nada y ella se estaba imaginando cosas. Tal vez la mandaría a buscar un expediente, a limpiar el baño o a botar la basura; seguro quería que le hiciera un café, sí, debe ser eso, se dijo Camelia. Se hizo un silencio en el que ambos se quedaron observándose fijamente hasta que Ariel tomó aire y preguntó:
—¿Puede devolverme el “favor” que le hice?
—¿Eh? ¿Qué quiere decir con eso? —preguntó Camelia, toda colorada. Estaba preparada mentalmente