La lluvia que había amenazado durante días finalmente rompió sobre el Valle Seco, transformando el polvo en un lodo espeso que parecía querer tragarse las ruinas de "La Promesa". Valeria se encontraba oculta en una cabaña abandonada en los límites de la propiedad, jadeando, con el frío calándole los huesos. El rapto de Julián y Bruno la había dejado en un estado de shock absoluto, pero algo no encajaba. Mientras corría por el bosque, el olor del gas somnífero todavía en sus pulmones, recordó un