Mundo ficciónIniciar sesiónEl humo del atentado todavía parecía flotar en las calles de Valle Seco, un recordatorio gris de que la seguridad era una moneda de cambio muy cara. Valeria y Julián se habían refugiado en un pequeño apartamento que Bruno utilizaba como casa de seguridad, un lugar donde las paredes olían a café frío y expedientes cerrados. La tensión entre ellos era una cuerda tensada al límite: por un lado, el deseo voraz que los unía en la penumbra; por el otro, la sospecha cre







