La esclusa de seguridad de Tiempo Recobrado parpadeó en una tonalidad carmín cuando los sensores ópticos de Vanguard registraron una alteración de masa en el andén peatonal.
Fuera, la lluvia helada de París continuaba lavando las fachadas de sillar del distrito de diseño; dentro, el siseo constante de los extractores químicos y el aire acondicionado construían una atmósfera aséptica, casi forense.
Eran las nueve de la mañana cuando las puertas dobles de bronce del vestíbulo técnico se deslizaro