La luz plateada de las ocho de la mañana se filtraba de manera quirúrgica a través de los inmensos ventanales de sillar del palacete de Tiempo Recobrado, proyectando la geometría de las arcadas de la Plaza Vendôme sobre el suelo de granito pulido.
El aire en la oficina presidencial de Seraphina Sinclair permanecía templado, impregnado por el siseo amortiguado de los extractores químicos de la fragua inferior y el aroma limpio a madera de cedro y cera de pulido.
Era un entorno que destilaba la s