El pasillo que conectaba el salón principal con el jardín de invierno estaba sumido en una penumbra elegante, lejos del bullicio de los inversores.
Seraphina aceleró el paso, apretando su cartera contra el costado.
Solo quería salir de allí antes de que el aire se volviera irrespirable, pero una sombra imponente se proyectó sobre la pared frente a ella.
—Seraphina, detente.
La voz de Alaric resonó con una autoridad que antes la habría hecho flaquear.
Ella se detuvo, pero no se giró.
Él acortó l