Cuando Seraphina pronunció aquellas palabras: —El acuerdo de divorcio está en tu estudio, por favor fírmalo cuanto antes—, sintió como si un peso milenario se desprendiera de sus hombros. Sin embargo, el destino parecía no querer otorgarle un cierre silencioso.
En ese preciso instante, la voz del presentador de la cena de gala tronó a través de los altavoces, haciendo vibrar las copas de cristal y los corazones de los presentes:
«A continuación, invitamos al señor Alaric Blackwood a subir al es