40. EL PESO DEL LEGADDO
—¿Estás segura de lo que dices? —pregunta sorprendida la duquesa mientras bebo con calma la taza de té que tan amablemente me ofrecieron.
—Completamente —respondo ya con el nuevo plan tomando forma en mi cabeza. — . Entre ese par está ocurriendo algo, pero ninguno de los dos se ha atrevido a dar el paso. Necesitan un empujón.
—Estoy confundida. ¿No me habías dicho que Lord Lorenzo gustaba de los hombres?
Observo de lejos a la pareja jugando ajedrez. Las risas tímidas, las miradas robadas... Hay