11. EL HOGAR ORTEGA
Esa mujer es, sin lugar a dudas, un ser profundamente desagradable. Aunque permanezco atrapada en el interior de Elizabeth, su aura oscura se filtra como humo espeso, imposible de ignorar. Por suerte, no es una bruja. Si lo fuera... prefiero no imaginar las atrocidades de las que habría sido capaz. Hay en ella un halo inconfundible: esa negrura sutil que envuelve los corazones desprovistos de piedad.
Elizabeth lo percibe también. Pero en vez de retroceder, esboza una sonrisa tensa y adopta una a