Dejaron atrás los pórticos de Thalen al anochecer. Al amanecer siguiente tomaron rumbo sureste. La sal crujía bajo las botas. Auren latía tibia en el cinto de Adelia y corregía el rumbo cuando el terreno engañaba. Kal marcó distancias cortas. Los alados hicieron vuelos bajos. Los druidas avanzaron atentos a las vetas. La camilla de Ethan iba entre dos lobos y un mago.
A media mañana apareció una falla. Era un corredor hundido que respiraba hacia adentro. Bajaron por paredes de sal bruñida y cua