El amanecer encontró al grupo ya de pie, empaquetando provisiones y asegurando los fragmentos del tercer sello. Tres piezas luminosas, grabadas con símbolos antiguos, ahora descansaban juntas en un relicario rúnico, sellado con magia ancestral por Adelia.
—¿Estamos listos para sellarlo? —preguntó Ethan, ajustando su capa.
—Sí —respondió Adelia con firmeza, acariciando la superficie del relicario—. Los fragmentos están completos. El sello puede restaurarse.
El camino hacia el lugar sagrado donde