Tras abandonar las ruinas de Lyr-Dhaen, el grupo se dirigía al Reino de los Vampiros para reunirse con el rey Drak, que resistía como el último baluarte contra los demonios.
El camino estaba lleno de peligros: grietas de corrupción se abrían en la tierra, criaturas deformes merodeaban los límites de los bosques y las sombras parecían moverse con vida propia.
Cada noche, Adelia alzaba una barrera mágica mientras Ethan y Kal hacían guardia junto a los demás guerreros. No dormían realmente. Soñaba