El claro donde antes había estado el corazón del Vacío seguía vibrando con la energía residual del sello activado. Aunque la amenaza inmediata había sido contenida, todos sabían que era solo el inicio.
La Sombra Primordial no había sido destruida, solo forzada a retirarse, y su esencia todavía se arrastraba en las raíces del bosque como un veneno latente.
—Sellen bien los perímetros —ordenó Kal, con el rostro cubierto de sangre y cenizas
—Nadie duerme sin guardia.
Adelia se arrodilló en el cent