Supe que algo no estaba bien desde el momento en que llegué a las caballerizas.
Bandido estaba inquieto.
Demasiado inquieto.
El enorme caballo caminaba de un lado a otro dentro del establo, golpeando el suelo con una pata y
resoplando constantemente.
— ¿Qué te pasa hoy?
Bandido respondió con otro resoplido.
Nada tranquilizador.
Observé a todo mi alrededor.
No había ruido extraño.
No había visitantes.
No había nada diferente.
Y aun así, el caballo parecía incapaz de quedarse quieto.
Tomé una man