Decidí evitar a Asher.
Era un plan excelente.
Perfecto.
Sin fallas.
Y precisamente por eso comenzó a salir mal desde el primer minuto.
Aquella mañana me desperté antes del amanecer.
Mucho antes de que los desayunos fueran servidos.
Mucho antes de que el castillo cobrara vida.
Si bajaba temprano a las caballerizas no tendría que cruzarme con nadie.
Especialmente con cierto Alfa arrogante.
Perfecto.
O eso creí.
Porque cuando llegué a los establos encontré a Rowan sentado sobre un saco de alimento