No estaba nerviosa.
Para nada.
Era una simple chaqueta.
Una chaqueta que había olvidado devolver.
Nada más.
No tenía absolutamente nada que ver con que el Rey Alfa me hubiera besado contra mi voluntad de seguir pensando con claridad.
Ni con que, desde entonces, cada vez que cerraba los ojos recordara la forma en que me había mirado.
Ni con que todavía sintiera un ligero cosquilleo cada vez que pensaba en sus manos rodeando mi cintura.
No.
Era por la chaqueta.
Definitivamente por la chaqueta.
Re