Comenzaba a odiar mis momentos de descanso.
Aquello no tenía ningún sentido.
Durante toda mi vida había deseado tener tiempo para descansar.
Tiempo para no trabajar.
Tiempo para no preocuparme por nada.
Y ahora que finalmente tenía unas horas para mí...
No sabía qué hacer.
Porque cuando no estaba ocupada, pensaba.
Y últimamente pensar se había convertido en un problema.
Suspiré mientras permanecía sentada bajo la sombra de un viejo árbol cerca de las caballerizas.
Bandido descansaba unos metros