La nota de Yerald seguía en mi bolsillo, junto al medallón, como un recordatorio de que su confianza era frágil, como un hilo que podía romperse en cualquier momento. Pero también era algo más: una oportunidad. Una pequeña rendija por la que podía colarse la esperanza.
Los días siguientes fueron extraños. Sus acusaciones aún resonaban en mi cabeza, pero también sus palabras finales: "He decidido confiar en ti."
¿Era suficiente? No lo sabía. Pero por ahora, era todo lo que tenía.
Una noche, el s