Un intruso enamorado.
El CEO Montana, regresó a su mesa con su esposa
Él estaba más callado de lo normal.
— ¿Qué pasa querido? ¿Te sientes mal? — Alina, preguntaba a su marido.
Pero el hombre decidió no decir más.
— No es nada, es solo que... Ya quiero que este día termine.
— Oh... Sé que es difícil para ti entregar a tu hija menor en matrimonio, pero mírala, ella está muy feliz. Ese brillo especial en su mirada, esa sonrisa genuina. Nuestra Domenica es muy dichosa ahora mismo.
— Aahh, si que lo es, y