Los esposos llegan a la villa Volkov.
El CEO Volkov, poniendo posesivamente su mano en la espalda de su esposa, la llevó hasta la pista. Ambos hombres se dedicaron una mirada fría antes de perderse de vista.
— ¿Qué es lo que va a esperar ese CEO Fernández? — Preguntó el hombre atrayendo a la novia a su cuerpo.
— Tonterías, no hagas caso, Matías, es un viejo amigo, es simpático y bromista.
— Pues no me gusta que le sonrías.
— Lenin, es nuestra boda, no podemos ser groseros con los invitados.
— Le gustas, se le nota en