Serina es humillada por su ex novio.
Las respiraciones de los prometidos eran irregulares, Domenica recargó la cabeza por unos momentos en el trabajado pecho del imponente hombre. No se atrevía a mirarlo a los ojos, ella seguía sintiendo su rostro caliente, y en su cuerpo sensaciones desconocidas.
— No, no me enamores si no vas a amarme, Lenin Volkov.
Después de decir eso la jovén de hermosos ojos violeta se alejó del CEO ruso para marcharse. Se dió la vuelta y apresuró sus pasos hacia la villa. Mientras lo hacía su corazón