La mirada azul del CEO, ardió como fuego. Esa era una invitación explícita que no iba a rechazar.
Domenica se colocó justo frente a su esposo para que el hiciera lo que quisiera con su hermoso y voluminoso vestido de novia.
El hombre tomó aire, después con sus manos de forma suave, volteó de espaldas a la hermosa Doménica. Comenzó buscando la cremallera bajándola lentamente dejando la esbelta espalda desnuda. Domi no tenía puesto sostén.
El hombre bajó con delicadeza las mangas de los h