El horrible castigo para Adriana.
Sergey y Lina, siguieron pasándolo bien en el casino, bebían champaña, reían, recordaban viejas anécdotas, y le ganaban a la casa. El hombre tan inteligente, por supuesto que sabia contar cartas, pero lo disimulaba muy bien.
Más el que la estaba pasando un poco mal eran ese par de atractivos CEOS, Lenin Volkov, y Emmanuel de Leon.
— Leo, ¿Pues que comiste? El pañal se te ha desbordado, con razón no podías dormir, estás muy mojado, bajaré la temperatura, creo que te me estabas congelando,