Dejaría lo que fuera por ti.
La jefa de contabilidad, quería que se la tragara la tierra. Había perseguido a esa mujer hasta la oficina de presidencia como si estuviera cuidando afanosamente que nadie llegara a seducirlo, lo que hacía más que evidente que le gustaba.
— Debo reconocer que la forma en la que tú contadora cuida de ti, esposo, es sin duda con mucho fervor. Incluso me preocupa estarte descuidando.
Domenica, hizo un gesto de preocupación, y dejó escapar el aire.
— No, no era es mi intención, solo salvag