Helena no durmió bien.
La fotografía encontrada en la caja seguía ocupando sus pensamientos.
La amenaza era clara.
Directa.
Personal.
"Mantente alejada de esto, Helena."
Por primera vez desde el comienzo de toda aquella historia, alguien había dejado de atacar a la empresa.
Ahora la estaban atacando a ella.
O al menos intentaban asustarla.
El problema era que el miedo no era el sentimiento predominante.
Era la rabia.
Alguien había puesto drogas en su bebida.
Alguien había intentado silenciarla.