Helena pasó los siguientes cuarenta minutos sumergida en la carpeta que Katherine había dejado.
Cuanto más leía...
Peor parecía.
Vanessa realmente administraba una parte gigantesca de la empresa.
Clientes estratégicos.
Alianzas internacionales.
Contratos multimillonarios.
Relaciones con inversionistas.
Gestión de crisis.
Era imposible no sentirse impresionada.
Y un poco asustada.
—¿Todavía crees que me volví loco?
preguntó Gabriel, sentado al otro lado de la mesa.
Helena levantó la vista.
—Ahor