El silencio dominaba la oficina.
Helena observaba la fotografía.
Luego a Gabriel.
Y después nuevamente la fotografía.
Nada tenía sentido.
—¿Estás seguro?
preguntó.
Gabriel seguía mirando la imagen.
Como si esperara que cambiara.
Que revelara otro rostro.
Otra persona.
Otra explicación.
—Completamente.
La respuesta salió firme.
Sin ninguna duda.
—Lo vi prácticamente todos los días durante años.
Katherine cruzó los brazos.
—El problema es que realmente murió.
—Yo fui al funeral.
respondió Gabriel