El silencio en el pasillo del hospital parecía sofocante.
Nadie habló durante varios segundos.
Porque la noticia era demasiado grande.
Demasiado pesada.
Demasiado peligrosa.
Vanessa Morgan había sido arrestada por el FBI.
Helena fue la primera en romper el silencio.
—¿Estás segura?
Katherine asintió.
Todavía sosteniendo el teléfono.
—La información vino del departamento jurídico.
El arresto ocurrió hace menos de una hora.
Gabriel permaneció inmóvil.
Con una expresión imposible de descifrar.
—¿D