El resto del día avanzó como si nada hubiera ocurrido.
Valeria cumplió con cada tarea, respondió correos, revisó informes, corrigió cifras. Desde fuera, era la profesional impecable de siempre. Por dentro, algo comenzaba a resquebrajarse con una calma peligrosa.
No era la noche anterior.
Era el después.
Ese vacío extraño que llegaba cuando se obligaba a ser fuerte demasiado tiempo.
En un descanso, se refugió en el pasillo exterior del hotel. El air