La noche cayó sobre la ciudad como una advertencia.
Desde la ventana del apartamento asignado por Blackwood Corporation, observaba las luces encenderse una a una, como si cada edificio guardara secretos que nadie se atrevía a nombrar. El evento había terminado hacía horas, pero mi cuerpo seguía tenso, atrapado en el eco de aquel auditorio, en la mirada de ese hombre que había pronunciado mi nombre como si fuera un arma.
Él no había olvidado.
Y yo tampoco.
El teléfono vibró sobre la mesa.
—No ab