Una Verdad Que Duele.
CAPÍTULO CUARENTA Y TRES: UNA VERDAD QUE DUELE.
Matthew Vaughn.
El viaje en la limusina es una tortura de deseo reprimido. La adrenalina desatada por Kendra se mezcla con el ardor provocado por el baile y el beso en el coche. Me detengo solo porque la voz temblorosa de Alice me pide entrar.
—Maldición —mascullo, ajustándome la pajarita y el pantalón que me queda repentinamente ajustado.
La tomo de la mano y salimos. Su rostro está encendido, sus labios hinchados. Mía. Esa palabra resuena en mi