CAPÍTULO CUARENTA Y DOS: REPRESENTACION DEL PELIGRO
Alice Collins.
Todo estaba marchando bien. Matthew no hacía preguntas sobre los chicos; se mantenía callado, pero pensativo. Una parte de mí sentía alivio y la otra, una alarma creciente. Bastó en verlo nuevamente, y ese arranque repentino me puso el corazón latiendo a mil por segundo.
Mis pequeños, afortunadamente, no metieron la pata. Fueron muy inteligentes y, sobre todo, mi pequeño Matt, que me salió osado.
Firmé con la mano tembloros