CAPÍTULO DIECISIETE: EL TRATO DE LOS ENEMIGOS.
Matthew Vaughn.
El sonido del clic de la puerta al cerrarse resonó en la oficina, un eco burlesco que me recordaba la trampa que Damon Collins acababa de sellar. ¡Lo había logrado! Él había salido victorioso, dejándome a solas con mi futuro, y mi problema, en tacones de aguja.
Me pasé una mano por la cara, sintiendo el ardor del agotamiento y la humillación. Mi ira contra Damon se había esfumado, reemplazada por una mezcla incomprensible de fasci